Cada vez que finaliza un año, siento lo mismo que dicen que sienten las personas que han estado al borde de la muerte. Y es que mil y una imágenes vividas por mí, pasan ante mis ojos, como un ávido proyector de fotogramas que desconociera las claves temperadas del factor tiempo.

Cuando era pequeña, bueno, hace poquito tiempo si lo comparo con la inmensidad de lo eterno, las fechas de la Navidad, se teñian con la mágia de las esperadas vacaciones, de las deliciosas mañanas frías en las que me acurrucaba , sin prisas, bajo el abrigo de los cuentos de Andersen o de los hermanos Grimm. Las luces con colores intermitentes que aparecían y desaparecían colgadas de un abeto de plástico, en el que figuraba la carta a los Reyes Magos con mi muñeca favorita. El inconfundible aroma a dulce de manzana y/o castañas asadas que impregnaba toda la casa durante el invierno.

Bueno..siempre se comenta que eran otros tiempos, mejores tiempos tal vez. Yo creo que, eran tiempos , solo eso y nada más... Tiempos, y con ellos los recuerdos que vienen y van acompasados según les llega el momento.

Ahora es tiempo de Crisis, eso dicen los que saben de cuestiones financieras, pero como transcriben los Orientales ; las Crisis no son más que transformaciones. Espero que esta crisis y otras crisis ayuden siempre a transformar la realidad por la intensidad de los buenos recuerdos vivos a la par que vividos.

invierno