Anne se desveló aquella noche. - Debe ser muy temprano todavía - pensó - ni siquiera siento el ruido de la ducha de Louis que siempre se levanta a horas intempestivas en el piso de arriba -

La espesura de la oscuridad de la noche la mantenía inquieta. ¡ Como deseaba abrazar a Paul en aquella noche! Anne, sentía la ausencia de Paul aplastándola en la boca del estómago. Paul y Anne estaban recién casados, y a Paul le tocaba hacer guardia en aquella noche oscura.

Le pesaba el vacío de Paul en la cama, la sofocaba el calor intenso , y aquel horrísono silencio la dejaba descolocada - "Qué ganas tengo de que llegue el alba"- se decía en un intento vano por romper el silencio que la estaba aturdiendo y, de paso, mantener su cabeza ocupada.

Anne, hizo el gesto de encender la luz de la mesilla de noche, tenía la boca áspera y reseca, necesitaba beber agua fresca de la nevera, pero, algo le impidió estirar el brazo para llegar a la lamparilla, algo, parecido a una pared forrada de raso en medio de su cama. Anne, nerviosamente se frotó los ojos con los nudillos de sus manos pretendiendo autoconvencerse de que aquella sensación claustrofóbica que acababa de sentir, era tan solo el fruto de un mal instante de ensoñacion, pero su espacio seguía igual de opaco, igual de silencioso, igual de viscoso, igual... de cerrado herméticamente con aquel tapizado de raso.

El sudor empezó a chorrearle por todo el cuerpo como mares altivos exhibiendo todo su poder de dominación. Anne palpó el lugar que la rodeaba aterrorizada y con el corazón saliendo de su boca. No lograba levantarse de aquél minúsculo zulo, su cabeza tropezaba con cada intento al izarse del camastro una y otra vez, sus brazos no lograban estirarse por delante de su pecho más allá de medio metro. Anne, grito tan desesperadamente que los órganos internos se le desgarraban por dentro, mientras, enloquecida, se arrancaba grandes mechones de su cabello y se arañaba con sarna la cara ya ensangrentada. Los recuerdos fluían por su mente a borbotones descontrolados y sin sentido alguno. Aquello no podía estar pasándole a ella, todo era una espeluznante pesadilla, seguro.. El calor le nublaba el cerebro ¿ Todos los muertos sentían lo mismo que ella ? ¿ Cómo llegó ella hasta allí?. Eran las únicas preguntas que se clavaban en todo su ser como lanzas afiladas y hambrientas de destrucción. Anne, no tenía capacidad para pensar, ni tan siquiera podía asegurar si estaba muerta o viva, estaba poseída por un seísmo arterial que la convulsionaba bruscamente de lado a lado en aquel asfixiante recinto. Con cada centésima de segundo, Anne sentía como cada uno de los músculos de su cuerpo se iban transformando en goma blanda y gastada de tanto luchar, de tanto golpear, de tanto gritar. No le quedaban fuerzas, las imágenes de su mente se desvanecían lentamente como se difumina la luz de los últimos rayos del sol al esconderse trás el horizonte. Estaba sola allí dentro, absolutamente sola, con la única compañia del ensordecedor ruido del bombeo de su corazón y en medio de aquella atronadora oscuridad.

- ¡ Anne !¡ Anne ! ¿ Me oyes?. ¡¡ Voy a sacarte de ahí !! ¡¡ Anne, respira despacio !! ¡¡ No malgastes el oxigeno que aún te queda !! - Gritaba Peter desesperadamente.

Peter, era el enterrador en aquel cementerio. Precisamente Peter, fué quién se ocupó de enterrarla en el nicho aquella siniestra tarde. Se cuidó mucho para no excederse con la cantidad de la masa de cemento entre ladrillo y ladrillo, porque sabía que en cuanto se marcharan los familiares, le quedaba la tarea de desenterrarla.

Estaba muy preocupado, pues los familiares de Anne se retrasaron demasiado con el sepelio. Y Peter, temía profundamente el no llegar a tiempo de recuperar a Anne aún con vida.

Anne, había sido el gran amor de su vida, un amor correspondido por ella hasta que el malnacido de Paul se metió por el medio ganándole la partida. Si llegase a matar a Paul, no tendria asegurado el cariño de Anne, Anne estaba demasido enamorada de Paul como para desandar lo andado y volver al lado de Peter. A partir de aquel primer funesto pensamiento que le revolvía en las entrañas, Peter, maquinó un plan espeluznante, que de salirle bien y como él lo había planeado, recuperaría el amor de Anne.

Aunque no llegó a terminar la carrera, Peter, había estudiado medicina, era su otra gran pasión frustrada, de manera que disponía de la suficiente información como para saber provocar en Anne un estado de catalepsia de 48 horas. Habían transcurrido 48 horas exactas desde el momento que le diagnosticaron a Anne, una parada cardiaca.

Apresuradamente Peter abrió tapa del ataúd donde reposaba Anne. Una gran sonrisa de satisfacción se dibujo en el rostro de Peter al descubrir que a Anne aún le latía el corazón.- Mi plan parece que va cobrando forma Anne está viva - Anne estaba en posición fetal, cubriéndose la cabeza con la extensión de los brazos, parecía dormida y muy agotada, era tan bella como un Angel.- Ella es mi angel- musitó Peter mientras acariciaba dulcemente su cabello.

- Cuando se despierte- pensaba Peter al tiempo que no dejaba de mirarla - y sea consciente de que fuí yo, solo yo, quién la salvó de la fosa, no podrá más que abrazarse a mí de por vida, soy su salvador, su héroe, el rescatador de su infierno. Nos marcharemos lejos de aquí, comenzaremos una nueva vida juntos los dos. Anne podrá cambiarse el nombre, puede ponerse....Unos brazos fuertes como garras rodearon el cuello de Peter empujándolo mediante un rápido y seco movimiento hacia la cara de Anne

A la mañana siguiente; el jardinero del cementerio encontró el cuerpo de Peter destrozado entre un inmenso charco de sangre todavía caliente, el cuerpo despedazado de Peter, se encontraba al lado de un nicho vacio, el de Anne.

Nocturno

FIN

¿¿ FIN..?? JA,JA,JA,JA....