Ella olía a muerte, pero no al pestilente efluvio que segregan las glandulas sebáceas de los enfermos terminales, ni del rezumo que expele la sangre caliente justo después de haberse producido un accidente fortuito .

Su aroma a muerte, era más exquisito. Ella desprendía la fragancia que exalan los muertos durante el velatorio. Una mezcolanza extraña de aromas que van desde el olor del jazmin que decora cualquier acto fúnebre, hasta ese rezumo tan significativo que expele el cuerpo presente yaciendo ya sin vida.
mujer misteriosa

Era una mujer tan extraña como la fragancia que la envolvía de olor a muerte. Comentaban las viejas brujas del lugar, que padecía "sífilis", enfermedad de las putas o de las mujeres de vida un tanto "alegre", diagnóstico consensuado en el corrillo del pueblo, al no tener conciencia de que esta mujer tuviese marido ni trabajo conocido que la solventase economicamente hablando.

Era una mujer que se dejaba ver poco por el pueblo, y cuando lo hacía, lucía un porte tan huraño que marcaba claramente distancia entre la buena educación y la excesiva confianza. Las viejas del lugar cuchicheaban siempre a su paso - que comerá esta mujer que ni siquiera compra pan-,- míra que andares soberbiosos lleva -, - quién se pensará que es con esos humos que se gasta-.

Lo cierto es que la vida de esta mujer era un misterio, y eso que llevaba en el pueblo alrededor de 10 años, pero nadie sabía de dónde era, a que se dedicaba, o que le hizo llegar allí. Todo eran especulaciones alrededor de aquella figura extraña.

Una mañana en que la vieron salir de su casa, en taxi, y muy arreglada, pensaron las viejas del lugar, que era el momento perfecto para husmear por su morada en busca de alguna información sobre ella. Las mas valientes y decididas, tan solo dos, se dispusieron a la tarea de investigar sobre la vida de aquella mujer desconocida, e inmediatamente sin dejar correr el tiempo, comenzaron a encaminarse hacia su casa.

Las casas son un reflejo de las personas que las habitan, en este caso, y como no podía ser de otra manera, la casa rezumaba el misterio y la espesura de los aromas extraños de su dueña...

casa con misterio

La casa se hallaba delante de éllas. Tan solo debían subir cuatro peldaños para tener acceso a la puerta principal. El poder de la curiosidad en este punto era bastante superior al del miedo, con lo cual, y siempre agarraditas del brazo, se dispusieron a subir cada una de las partes de los tramos de la escalera.

Una vez llegadas al rellano, descubrieron algo que las dejó sin respiración.. ¡¡ La puerta estaba entreabierta !!.

En un arranque de torpe valentía y, siempre conducido por la fuerza que sale de las entrañas en las situaciones tensas, las mujeres arremetieron contra el portón de una patada tan fuerte, que el pórtico les contestó con un estruendoso chirrido.

Llenas de congoja y siempre bien asidas del brazo, barrieron con la mirada los aledaños de la casa antes de entrar en ella. Una vez comprobado que nadie las vigilaba, dieron un paso definitivo hacía el vestíbulo, pero, un golpe de pestilente olor a cerrado les provocó tal náusea, que tuvieron que volver a salir para oxigenarse un poco.

Se refrescaron en la fuente que había justo debajo de las escaleras, y aprovecharon para empapar de agua fresca los sendos pañuelos que llevaban puestos. El poco tiempo que les quedaba para husmear les inquietaba tanto, que sentían subir los grados del ambiente de manera estrepitosa. Tenian tanto calor que les costaba casi respirar.

Apuradas por la premura del tiempo, colocaron sus pañuelos mojados delante de la boca, para con el pequeño gesto, intentar sofocar el vaho enrarecido proviniente del interior de la casa. Dispuestas a seguir con su aventura, entraron de nuevo en la morada misteriosa.

Quedaron sorprendidas al comprobar la pulcritud matemática en la decoración del vestíbulo. Todo allí estaba perfectamente ordenado y escrupulosamente limpio. Un detalle que las dejó inquietas, era la alfombra que yacía sobre el suelo del vestíbulo. Una alfombra de grandes nudos inmaculados, que daba la sensación de que jamás nadie pusiera un pie sobre ella. Ellas violaron esa primera impresión pasando directamente sobre el tejido natural que cubría el suelo.

Agitadas por el miedo a ser descubiertas, se apresuraron a dar un repaso rápido por la casa, encogiéndose de hombros al comprobar, que allí no había documento alguno que pudiese darles una pista sobre la mujer extraña. En el fondo de la entrada descubrieron una trampilla que indicaba claramente llevarlas al sotano del edificio. Al abrir la portezuela todo estaba cubierto por la penumbra , palparon con desasosiego en la pared hasta dar con la llave que les dió la luz.

Una luz amarillenta y escasa pero la sufiente para la necesidad que en ellas imperaba. Temblorosas bajaron las escaleras de la cripta sin perder visión alguna sobre lo encerrado allí. Encima de un tablero largo de madera se encontraban montones de periódicos antiguos muy desordenados, a los que ellas no dieron importancia alguna al carecer de referencias que los ligasen con aquella mujer. En cambio, se percataron de un mosaico que pendía de la pared mugrienta lleno de recortes y titulares de prensa vieja perfectamente ordenados.

- L.C.K. No logró sobrevivir a los virus.

- l.C.K. La mujer burbuja falleció trás ser víctima de una violación en su espacio aséptico-

- Encuentran culpable al periodista de investigación J.M.S. por colarse dentro de la burbuja donde vivía L.C.K -

Un grito desgarrador salió de sus gargantas al comprobar que las fotos que hacían referencia a L.C.K pertenecían a .. ¡¡la mujer extraña !!.

Ahogadas por una respiración asmática que les impedía tener posibilidad de movimientos y totalmente desfallecidas, se dirigieron como pudieron arrastrándose por el suelo hasta la portilla de entrada al sótano .. pero ésta se cerró con un golpe espeluznantemente seco y pesado.

Descubrieron bajo el tablero otra trampilla que pensaron sería su salvación, la abrieron presurosamente y cegadas por el miedo que estaban sintiendo, ni siquiera se dieron cuenta en aquel momento, de que en el fondo de aquella doble cripta, se encontraba, la mujer extraña.

Gritos desgarradores salieron desde lo más profundo de sus entrañas al descubrir la imagen escabrosa que se mostraba delante de ellas.

La mujer extraña se hallaba completamente desnuda, bailando y mostrando insinuante cada uno de sus encantos, delante de... un...¡ Muerto !

Dirigió su mirada hacía ellas y en un tono irritablemente susurrante les indicó:

- Hacía mucho tiempo que estaba esperando por este momento-